En Barrington House, un imponente edificio londinense, permanece un apartamento vacío durante décadas: nadie entra, nadie sale. Un suceso que parece imposible ocurre una noche cuando el vigilante escucha ruidos y decide investigar. Lo que descubre allí tiene el poder de alterar su vida para siempre. La historia se enreda cuando Apryl, una joven llegada desde Estados Unidos, llega a Barrington House para hacerse cargo de un apartamento heredado de su tía abuela Lillian, cuyo nombre genera boatos y sospechas. Lillian murió en circunstancias extrañas y, según se comenta, estaba fuera de sus cabales. Sin embargo, el diario de la mujer sugiere que estuvo involucrada en un hecho terrible y enigmático ocurrido hace años. Intrigada por la figura de su antecesora, Apryl se propone reconstruir los fragmentos de la historia que rodea al edificio y a su familia. A medida que va tejiendo la memoria de Barrington House, Apryl descubrirá que un mal que distorsiona a las personas aún reside en el entorno. La puerta del apartamento 16 se revela como la entrada hacia algo mucho más oscuro y perturbador de lo que cualquiera podría imaginar. Sin recurrir a explicaciones simples, la novela mantiene el suspense al borde del descontrol, invitando a acompañar a la protagonista en su investigación hacia un desenlace que promete respuestas inquietantes.